<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/platform.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar/33289101?origin\x3dhttp://mirocanrolbackup.blogspot.com', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

miROCANROL

Los Libros, el Factor Zelig, etc.
10.05.2006

Me tomo el atrevimiento de publicar parte de un post que lei hace un rato, pero que tiene varios dias ya de publicado. Lo lei en iLCorvino, un blog que recomiendo, tambien, les dejo el enlace al post completo.

Hace unos días acomode los libros en mi cuarto. Los mande a una repisa donde hasta hace poco tiempo estaban los cd’s. Ahora el efecto que consigo cuando ingreso al cuarto es de un realismo sucio: allí están perfectamente visibles todos, absolutamente todos los libros que he leído en lo que va de mi corta vida. No son muchos, es cierto. Pero que los hay los hay. Es duro ver dos libros de Jorge Asís en tu biblioteca. Instantáneamente uno mira a todos lados, esperando que nadie más sepa que allí se apilan Flores muertas en los jardines de Quilmas y La calle de los caballos muertos. En cambio Borges y Bioy son exageradamente posicionados para su perfecto avistamiento desde cualquier parte de la pieza. Pero así debe ser: los libros tienen que estar a la vista.

Los libros tienen vida, hermano. Sino comparemos el trajinado lomo de Los premios de Cortázar con la juventud que sigue teniendo mi ejemplar de 62 Modelo para armar. Es como comparar lo que puedo saber yo de la vida con lo que sabe Woody Allen. No hay piedad. Los libros tienen vida, repito: si, la vida de uno. Los premios es una novela que me compré en el cenit de mi romance con el cronopio mayor. Lo leí apasionadamente, lo termine como se termina una buena novela: sin querer. En cambio 62 Modelo para armar es todo lo contrario, es el fin del enamoramiento: nunca pude pasar las 20 primeras páginas y de ahí a mi total indiferencia con Cortázar hubo un solo paso. Mis libros de Cortázar revelan que ese fue, no lo negaré, el gran autor que me inició en la lectura: hay ediciones de Seix Barral (Libro de Manuel a 12 pesos, usado), de Clarín, de Sudamericana (Deshoras y Bestiario afanado). Es la aventura de un chico ansioso y solitario que se pasaba horas y horas en librerías de viejo. Se trata de una travesía no ya por el mundo de la literatura sino por mi propia vida, cada uno de los libros me habla de una etapa de mi vida: en este estaba enamorado de una chica, en este otro fumaba mucho porro, este lo leí en el Mundial 2002, aquél otro mayormente en el baño (Historias de cronopios y de famas, por supuesto), aquellos dos en la vacaciones de invierno del 2003.


Seguir leyendo aca.

Etiquetas: , ,


Publicado por elCORRe @ 1:10 a. m.,




0 Comentarios:

Publicar un comentario

<< Inicio

eXTReMe Tracker